Habla en serio.
Espero que el 3 y el 4 no explote el Luna Park.
jueves, 28 de febrero de 2008
martes, 26 de febrero de 2008
La vuelta...
... a clases. Empieza el fin. Posiblemente el 10 de marzo para mí, una semana después que para muchos, una semana antes que para otros. Cada colegio es un mundo diferente.
Me acordé de un episodio del año pasado, casi a fines del ciclo lectivo, con Mariano, que seguramente actualiza más seguido que yo.
El profesor de derecho da un trabajo para hacer. Luego de que termina de dictar el cuestionario, abrimos los libros para buscar las respuestas a las preguntas que copiamos.
El hombre a cargo de la clase se para y dictamina "trabajen". Acto seguido, sale por la puerta del salón, y pasan treinta segundos, en los que mira para su derecha y su izquierda el largo pasillo y vuelve a entrar al aula.
Mariano, pensativo, había dejado su lapicera y lo observaba. Supongo que lo curioso que mi compañero de banco encontró en la situación fue que se repitió un par de veces.
Después de las repetidas salidas, mi amigo me miró, y despreocupadamente dijo
-Para mí que salió a tirarse un pedo.
No pude evitar descostillarme de la risa.
Estuve un tiempo sin internet y otro tanto sin ganas de escribir, prefería utilizar la PC para leer partituras de guitarra. Pero subir una o dos boludeces cada tanto no me saca mucho tiempo, así que a lo mejor retome con el régimen anterior: postear cuando se me cante.
Saludos.
Me acordé de un episodio del año pasado, casi a fines del ciclo lectivo, con Mariano, que seguramente actualiza más seguido que yo.
El profesor de derecho da un trabajo para hacer. Luego de que termina de dictar el cuestionario, abrimos los libros para buscar las respuestas a las preguntas que copiamos.
El hombre a cargo de la clase se para y dictamina "trabajen". Acto seguido, sale por la puerta del salón, y pasan treinta segundos, en los que mira para su derecha y su izquierda el largo pasillo y vuelve a entrar al aula.
Mariano, pensativo, había dejado su lapicera y lo observaba. Supongo que lo curioso que mi compañero de banco encontró en la situación fue que se repitió un par de veces.
Después de las repetidas salidas, mi amigo me miró, y despreocupadamente dijo
-Para mí que salió a tirarse un pedo.
No pude evitar descostillarme de la risa.
Estuve un tiempo sin internet y otro tanto sin ganas de escribir, prefería utilizar la PC para leer partituras de guitarra. Pero subir una o dos boludeces cada tanto no me saca mucho tiempo, así que a lo mejor retome con el régimen anterior: postear cuando se me cante.
Saludos.
domingo, 28 de octubre de 2007
Otro miembro de la familia
Les presento al blog de mi tío, inaugurado hace muy poco tiempo y con muchas cosas para decir. Y lo mejor de todo es que está en dos idiomas, ya que él maneja excelente el español y el portugués. No se asusten, primero pone el portugués y después el español, en todos los posteos.
lunes, 22 de octubre de 2007
jueves, 18 de octubre de 2007
El post del ortodoncista del mes
Cada tres o cuatro semanas voy a la ortodoncista. No sé si lo mencioné en otros... tres o cuatro posts (me parece que los voy a poner acá al costado, como si fueran etiquetas pero el link directo, me da fiaca hacer etiquetas, no sé por qué).
Más o menos, esto es el resumen de la hora que pasé ahí:
*Me llama primero a mí, me pone una gomita entre unos dientes que tiene que separar para más adelante limar con una especie de pequeño taladro. De más está decir que duele como la concha de la lora.
Me pregunta si la odio. No la odio, porque es re linda... "una besheza" diría el Bambino.
*Salgo, y mientras se me separan los dientes a limar, entran mi hermanita, que también sufre los aparatos, y mi vieja, que no sé por qué mierda se le dio por ponérselos a pesar de que le advertimos que era al pedo, que eran para sufrir, que además te inflamaba las encías y te pinchaba las paredes internas de la boca y te destrozaba los labios, y que ella no necesitaba ser más linda porque ya estaba casada y no tenía que ser más linda para levantarse a nadie (yo creo que es porque siente culpa por habernos hecho sufrir a mí y a mi hermanita este tiempo, entonces se castiga a sí misma exponiéndose ante los mismos dolores). Me leí un par de chistes de Quino y de Caloi que había en un par de Vivas hechas mierda en la sala de espera. Me cagué de risa.
*Entro otra vez, acá viene lo más entretenido de ir al odontólogo...
La charla de hoy entre las ortodoncistas (la odontóloga principal del consultorio y la joven y hermosa dentista que me atiende fue mejor aún que la anterior...
-Voy a llamar (no pronunciado como los porteños o los del conurbano, "shamar") a Tere (la principal), me pareció escuchar que estaba por ahí... (Entra Tere)
-A ver, mordé (ni hola la hija de puta)
A continuación, vinieron un montón de cosas que salidas de un par de compañeros pueden ser tomadas como burlas por defectos físicos al nuevo de la clase, pero si viene de un par de odontólogos te lo tenés que bancar como un pelotudo. No me las acuerdo todas, pero más o menos incluían:
-Todavía hay muchísimo que hacer acá...
-Sacamos cuatro dientes y todavía falta espacio.
-Duros de mover tus dientes, cuánto usás las gomitas vos? (Unas banditas elásticas que se enganchan entre los dientes de arriba y abajo, dificultan el habla, al menos el habla indolora y me hacen parecer que tengo la boca cocida o que tengo la máscara de Hannibal Lecter).
-Acá no tengo ni un milímetro para moverlos.
-Acá podríamos seguir limando, es la única forma de hacer espacio.
-Este diente tendría que ser simétrico a este, pero este es más grande!!!
-Acá me parece o tiene las encías de arriba grandes?!
-Si acá movemos este para acá (otra vez el síndrome de la pareja recién casada acomodando los muebles en la casa nueva) este a lo mejor(Sí! Aguante el azar carajo! Están hablando de mis dientes, eh! No de ganar la lotería!) se corre para ac... no, no se va a correr (bueno, por lo menos pisaron sobre seguro).
-Acá abajo... mmm... no, no, definitivamente no se puede. Hay que hacer más desgaste(voy a terminar con los dientes como el jinete sin cabeza).
Después de la de los dientes simétricos-asimétricos no me pude resistir a comentar "hubiese sido más práctico ir sacándomelos apenas iban saliendo y ponermelos bien, o ponerme un diente lindo artificial"... yo esperaba que contestara algo así como "jajaja, nooo"... contestó "sí, la verdad hubiese sido más práctico".
Después de lo de las encías me empecé a retorcer de la risa, no lo soporté más. Son demasiadas deformidades para una sola dentadura... es más, de la boca de la odontóloga linda salió la palabra "deforme", no me acuerdo en que frase, pero se escuchó unos treinta segundos después de algo parecido a "la suma de todos los males"(parecido, tampoco para tanto, peor sería tenerlos pudriéndose o algo así, o tenerlos como la esposa de Tinelli o como el esposo de Lady Di, ese que tiene cara de enfermo mental... TOCO MADERA!!!).
*Se va la ortodoncista líder, y la joven con acento raro empieza a trabajar. Me lima un par de dientes con el taladrito, está re bueno eso, es re loco. Fiiiiuuuuuuuuuu hace... Cambia un par de hilos, un par de alambres, todo tira un poquito más, me cambia la prescipción de las gomitas (ahora en vez de usar dos tengo que usar tres) ,y lilmpia con flúor lo que taladró. Me pide que no la odie... si es una besheza.
Bueno, por lo menos sabemos que todos los meses va a haber un motivo para reírse en este blog: mi visita al dentista.
Después prometo postear fotos de los dientes. Voy a intentar encontrar alguna con mi dentadura anterior, totalmente deforme...
Suerte a todos los que lean. Bueno, a los que no también.
Más o menos, esto es el resumen de la hora que pasé ahí:
*Me llama primero a mí, me pone una gomita entre unos dientes que tiene que separar para más adelante limar con una especie de pequeño taladro. De más está decir que duele como la concha de la lora.
Me pregunta si la odio. No la odio, porque es re linda... "una besheza" diría el Bambino.
*Salgo, y mientras se me separan los dientes a limar, entran mi hermanita, que también sufre los aparatos, y mi vieja, que no sé por qué mierda se le dio por ponérselos a pesar de que le advertimos que era al pedo, que eran para sufrir, que además te inflamaba las encías y te pinchaba las paredes internas de la boca y te destrozaba los labios, y que ella no necesitaba ser más linda porque ya estaba casada y no tenía que ser más linda para levantarse a nadie (yo creo que es porque siente culpa por habernos hecho sufrir a mí y a mi hermanita este tiempo, entonces se castiga a sí misma exponiéndose ante los mismos dolores). Me leí un par de chistes de Quino y de Caloi que había en un par de Vivas hechas mierda en la sala de espera. Me cagué de risa.
*Entro otra vez, acá viene lo más entretenido de ir al odontólogo...
La charla de hoy entre las ortodoncistas (la odontóloga principal del consultorio y la joven y hermosa dentista que me atiende fue mejor aún que la anterior...
-Voy a llamar (no pronunciado como los porteños o los del conurbano, "shamar") a Tere (la principal), me pareció escuchar que estaba por ahí... (Entra Tere)
-A ver, mordé (ni hola la hija de puta)
A continuación, vinieron un montón de cosas que salidas de un par de compañeros pueden ser tomadas como burlas por defectos físicos al nuevo de la clase, pero si viene de un par de odontólogos te lo tenés que bancar como un pelotudo. No me las acuerdo todas, pero más o menos incluían:
-Todavía hay muchísimo que hacer acá...
-Sacamos cuatro dientes y todavía falta espacio.
-Duros de mover tus dientes, cuánto usás las gomitas vos? (Unas banditas elásticas que se enganchan entre los dientes de arriba y abajo, dificultan el habla, al menos el habla indolora y me hacen parecer que tengo la boca cocida o que tengo la máscara de Hannibal Lecter).
-Acá no tengo ni un milímetro para moverlos.
-Acá podríamos seguir limando, es la única forma de hacer espacio.
-Este diente tendría que ser simétrico a este, pero este es más grande!!!
-Acá me parece o tiene las encías de arriba grandes?!
-Si acá movemos este para acá (otra vez el síndrome de la pareja recién casada acomodando los muebles en la casa nueva) este a lo mejor(Sí! Aguante el azar carajo! Están hablando de mis dientes, eh! No de ganar la lotería!) se corre para ac... no, no se va a correr (bueno, por lo menos pisaron sobre seguro).
-Acá abajo... mmm... no, no, definitivamente no se puede. Hay que hacer más desgaste(voy a terminar con los dientes como el jinete sin cabeza).
Después de la de los dientes simétricos-asimétricos no me pude resistir a comentar "hubiese sido más práctico ir sacándomelos apenas iban saliendo y ponermelos bien, o ponerme un diente lindo artificial"... yo esperaba que contestara algo así como "jajaja, nooo"... contestó "sí, la verdad hubiese sido más práctico".
Después de lo de las encías me empecé a retorcer de la risa, no lo soporté más. Son demasiadas deformidades para una sola dentadura... es más, de la boca de la odontóloga linda salió la palabra "deforme", no me acuerdo en que frase, pero se escuchó unos treinta segundos después de algo parecido a "la suma de todos los males"(parecido, tampoco para tanto, peor sería tenerlos pudriéndose o algo así, o tenerlos como la esposa de Tinelli o como el esposo de Lady Di, ese que tiene cara de enfermo mental... TOCO MADERA!!!).
*Se va la ortodoncista líder, y la joven con acento raro empieza a trabajar. Me lima un par de dientes con el taladrito, está re bueno eso, es re loco. Fiiiiuuuuuuuuuu hace... Cambia un par de hilos, un par de alambres, todo tira un poquito más, me cambia la prescipción de las gomitas (ahora en vez de usar dos tengo que usar tres) ,y lilmpia con flúor lo que taladró. Me pide que no la odie... si es una besheza.
Bueno, por lo menos sabemos que todos los meses va a haber un motivo para reírse en este blog: mi visita al dentista.
Después prometo postear fotos de los dientes. Voy a intentar encontrar alguna con mi dentadura anterior, totalmente deforme...
Suerte a todos los que lean. Bueno, a los que no también.
sábado, 13 de octubre de 2007
El hombre de la poca memoria
-No sabés, Nico, estoy teniendo los re problemas de memoria.
-Ah, sí?
-Sí, el otro día me llamó Mariano y me dice "no vas a venir?"... me decía que yo le había dicho por messenger que iba a ir a la casa... la verdad no sabía si era verdad o mentira, así que ahora guardo todas las conversaciones.
-Sí, se nota que todavía tenés problemas de memoria... es la tercera vez que me lo contás...
-Ah, sí?
-Sí, el otro día me llamó Mariano y me dice "no vas a venir?"... me decía que yo le había dicho por messenger que iba a ir a la casa... la verdad no sabía si era verdad o mentira, así que ahora guardo todas las conversaciones.
-Sí, se nota que todavía tenés problemas de memoria... es la tercera vez que me lo contás...
viernes, 5 de octubre de 2007
Razonamientos dignos de Descartes
A mediados de año comenzamos a notar que el profesor de filosofía era un completo dessastre. El chabón nos hizo sacar una fotocopia de un libro que tenía un montón de escritos de diferentes filósofos de todas las épocas y de todos los tipos, llegaba a la clase entre veinte y cuarenta minutos tarde, decía "bueno, qué lectura hicimos la clase anterior?" y después de recibir la respuesta, tomaba la fotocopia de algún alumno y decía "bueno, hacemos la que sigue".
Acto seguido, el chabón se iba de la clase. Y acá es donde entra mi amigo Tame, mirando pensativo a la puerta por donde acababa de salir el profesor y razonó como nadie loi había hecho sobre el profesor... con buenas intenciones.
-Para mí que es una especie de superhéroe o algo así, escondido bajo el disfraz de un profesor de filosofía. El chabón llega tarde porque estuvo salvando al mundo, seguramente, y ahora se va porque sus antenitas de vinil detectan la presencia de algún enemigo, obvio. Ahí sale volando por la ventana y arremete contra los criminales. Sí, seguro, Super Graff, cómo no me di cuenta antes?"
De ahí en más todos sabemos que donde haya una ventana rota por una piedra, una estufa que no funcione o una puerta que no cierre, Super Graff usará sus super poderes de sindicalista para proveer de todo lo que el colegio necesite, incluyendo pintura y sillas nuevas. Eso sí, olvidate de que de clases, pero el aula está nuevita. Olvidate de quejarte de que no da clases, porque con sus super poderes de sindicalista no lo tocan ni los inspectores a él. Pero el aula está nuevita nuevita, por lo menos sirve para las otras materias.
Qué cagada, lo nombré. Ahora tengo miedo de que sus poderes de sindicalista hagan que mañana aparezca flotando en el río con dos balazos en la nuca.
Acto seguido, el chabón se iba de la clase. Y acá es donde entra mi amigo Tame, mirando pensativo a la puerta por donde acababa de salir el profesor y razonó como nadie loi había hecho sobre el profesor... con buenas intenciones.
-Para mí que es una especie de superhéroe o algo así, escondido bajo el disfraz de un profesor de filosofía. El chabón llega tarde porque estuvo salvando al mundo, seguramente, y ahora se va porque sus antenitas de vinil detectan la presencia de algún enemigo, obvio. Ahí sale volando por la ventana y arremete contra los criminales. Sí, seguro, Super Graff, cómo no me di cuenta antes?"
De ahí en más todos sabemos que donde haya una ventana rota por una piedra, una estufa que no funcione o una puerta que no cierre, Super Graff usará sus super poderes de sindicalista para proveer de todo lo que el colegio necesite, incluyendo pintura y sillas nuevas. Eso sí, olvidate de que de clases, pero el aula está nuevita. Olvidate de quejarte de que no da clases, porque con sus super poderes de sindicalista no lo tocan ni los inspectores a él. Pero el aula está nuevita nuevita, por lo menos sirve para las otras materias.
Qué cagada, lo nombré. Ahora tengo miedo de que sus poderes de sindicalista hagan que mañana aparezca flotando en el río con dos balazos en la nuca.
jueves, 4 de octubre de 2007
Sepámoslo
La nueva imagen de Mr. Músculo, ese hombre creado por computadora todo musculoso y con bata de científico, es una verdadera mierda.Al menos, comparada con el del flaquito de anteojos con la remera musculosa.
"Ayuda Mister Músculo!", por favor. A quién se le ocurre que esto
puede ser mejor que el personaje anterior?
La gracia era que el flacucho este agaraba Mr Músculo y hacía milagros! Qué gracia hay en pegar dos gritos y que aparezca este aparato con la poronga del redoxpower en la mano?
Imagen robada sin permiso de The Blindest Woman, a quien pedimos perdón por anticipado.
lunes, 1 de octubre de 2007
Una anécdota de mierda
Contada por Darío Capaldo, hermano de mi gran amigo David.
Relatada lo más fielmente posible a la narración. *
Resulta que una vez voy ahí al colegio, yo en esa época iba de noche ya, estaba terminándolo. Entonces me pasa a buscar mi novia y me rateo, no tenía ni ganas de entrar. La cuestión es que vamos a la plaza de ahí cerca, y buscamos un banquito para sentarnos.
Cuando vamos a sentarnos en un banquito...
-Mi amor, pisaste mierda vos?- Me dijo.
Yo me di cuenta de que no había pisado, más precisamente me di cuenta cuando me senté.
Me había sentado en un sorete que habíá banquito de plaza. Había un olorrrrr, boludo... no te imaginás. Encima era un sorete enorme! A mí me parece que semejante torta era de humano, qué hijo de puta el que hizo eso.
-A ver, levantate para ver si te quedó mucho.
Me levanté y no había quedado nada en el banco. Todo pegado en el pantalón, lo había levantado todo. Una bronca tenía... parecía que me había cagado. Una vez que me rateaba y me pasaba eso, boludo. Y ahora que hacía? Porque volver a mi casa con el pantalón así... se iban a dar cuenta de que me fui a la mierda! Y encima con todo el pantalón manchado, con todo el sorete embarrado en el culo. Qué carajo hacía?!
Ahí Elena me dijo que me fuera para su casa, así tratábamos de limpiarlo.
La cuestión es que fuimos y traté de sacarlo sin mojarlo, porque después tenía que ir con el pantalón mojado, que no es tan malo como ir con mierda pegada en el culo, pero ahí no más. Entonces le pasamos jabón, detergente, Trenet... sabés que el sorete salió, pero la baranda que había no salía con nada! Era espantoso, después había olor a mierda en el baño.
Para esto, ya me corría el tiempo en contra, tenía que ir para mi casa para cumplir el horario de salida del colegio y todavía tenía un olor a mierda...
Encima, qué bondi me iba a llevar con ese olor? Se iban a dar cuenta todos, boludo!
Así que agarré y le dije que me llamara un remis.
Después iba viajando y el remisero me dice:
-Che, maestro, no sabés si pisaste mierda?
-Mmm... Noo, la verdad es que no sé, me parece que no...
Me hice el boludo como nunca.
*Esto es una clara manera disimulada de poner "el texto no tiene producción". El viernes me voy a competir a los Torneos Bonaereses. Si me dan ganas posiblemente haga algo parecido a una crónica, pero es muy poco posible. Después veremos.
Relatada lo más fielmente posible a la narración. *
Resulta que una vez voy ahí al colegio, yo en esa época iba de noche ya, estaba terminándolo. Entonces me pasa a buscar mi novia y me rateo, no tenía ni ganas de entrar. La cuestión es que vamos a la plaza de ahí cerca, y buscamos un banquito para sentarnos.
Cuando vamos a sentarnos en un banquito...
-Mi amor, pisaste mierda vos?- Me dijo.
Yo me di cuenta de que no había pisado, más precisamente me di cuenta cuando me senté.
Me había sentado en un sorete que habíá banquito de plaza. Había un olorrrrr, boludo... no te imaginás. Encima era un sorete enorme! A mí me parece que semejante torta era de humano, qué hijo de puta el que hizo eso.
-A ver, levantate para ver si te quedó mucho.
Me levanté y no había quedado nada en el banco. Todo pegado en el pantalón, lo había levantado todo. Una bronca tenía... parecía que me había cagado. Una vez que me rateaba y me pasaba eso, boludo. Y ahora que hacía? Porque volver a mi casa con el pantalón así... se iban a dar cuenta de que me fui a la mierda! Y encima con todo el pantalón manchado, con todo el sorete embarrado en el culo. Qué carajo hacía?!
Ahí Elena me dijo que me fuera para su casa, así tratábamos de limpiarlo.
La cuestión es que fuimos y traté de sacarlo sin mojarlo, porque después tenía que ir con el pantalón mojado, que no es tan malo como ir con mierda pegada en el culo, pero ahí no más. Entonces le pasamos jabón, detergente, Trenet... sabés que el sorete salió, pero la baranda que había no salía con nada! Era espantoso, después había olor a mierda en el baño.
Para esto, ya me corría el tiempo en contra, tenía que ir para mi casa para cumplir el horario de salida del colegio y todavía tenía un olor a mierda...
Encima, qué bondi me iba a llevar con ese olor? Se iban a dar cuenta todos, boludo!
Así que agarré y le dije que me llamara un remis.
Después iba viajando y el remisero me dice:
-Che, maestro, no sabés si pisaste mierda?
-Mmm... Noo, la verdad es que no sé, me parece que no...
Me hice el boludo como nunca.
*Esto es una clara manera disimulada de poner "el texto no tiene producción". El viernes me voy a competir a los Torneos Bonaereses. Si me dan ganas posiblemente haga algo parecido a una crónica, pero es muy poco posible. Después veremos.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Por qué obrar bien
-Viste? Nunca tenés que hablar mal de alguien sin razón, porque siempre hay un forro que te manda al frente.
-Claaaro, no es porque esté mal hablar mal de otros sin razón, sino porque alguien te va a mandar al frente, eh!
-Claaaro, no es porque esté mal hablar mal de otros sin razón, sino porque alguien te va a mandar al frente, eh!
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Intolerancia 26°C, disconformidad 70%(o más)
Eran una menos cuarto, más o menos. Ahora se le había cantado haber viento, así que caminábamos rápido, porque a la mañana estaba para remera, a pesar de que igual se te pegoteaba toda al cuerpo. De todos modos marchábamos cautelosamente, porque estaba todo embarrado, y ya me alcanzaba con que un 504 nos haya salpicado y unas baldozas nos hayan escupido las mangas de los jeans como para tener que soportar tener todo el culo lleno de mugre por haber resbalado.
Los días anteriores habían caído piedras, y cuando mirabas luego de escuchar uno de esos truenos que no son fuertes, pero son largos, como si estuvieran presagiando algo espantoso te daba esa sensación de que el muy hijo de puta del cielo se estaba aguantando para caer entero, sobre nuestras cabezas, con soretes de punta y todas esas cosas que decimos que caen. No habían pasado cuarenta y cinco minutos del mediodía, pero se veía como si fueran las siete de la tarde.
Cuando empiezo a encaminar hacia mi casa, empiezan a caer las primeras gotas, débiles. Me decepciona el cielo, yo esperaba que cayeran tantas gotas y con tanta fuerza que terminaran por arrancar las baldozas del suelo. No era la primera vez que me decepcionaba, no era la primera vez que esperaba que se acabara el mundo con un diluvio y no pasaba nada. El muy maricón largaba gotitas de a poco, para hacerte dar más bronca. Guardé la revista que llevaba en la mano, no vaya a ser que me la arruine algo tan mediocre como ese rocío.
Cruzo la vía después de que pasara el tren. Con esa llovizna de mierda haciéndote de cortina parecía mucho más lejos. Cruzo la calle y paso por adelante de la puerta de la casa de un amigo de toda la vida, y veo que viene corriendo el perro que toda la vida mi amigo tuvo. Viene a ladrarme.
-Perro de mierrrrrda, hace trece años me conocés, y todavía me ladrás? Hijo de puta.
Ya estaba podrido, del barro, de la humedad, del calor, del repentino frío, del viento, de los autos, de las baldozas, del agua, del rocío puto ese, de las calles en bajada, de las calles en subida, de ver el piso hecho mierda por todos lados porque a la municipalidad se le ocurre que es mejor poner lindo el centro y romper todo y dar vuelta las baldozas que asfaltar esas calles en las que en un día de mierda como estos, húmedos y calurosos, te embarrás hasta las rodillas, y estaba pódrido del perro de mierda ese, también, que se me hacía el malo.
Después de todas esas cuadras, llego, llego, llego... y a tres metros de mi casa...
piso mierda.
Prefiero el frío, prefiero la humedad fría, por lo menos me abrigo sin dudarlo y al mismo tiempo me protejo de la lluvia. En estos días si voy como para no mojarme me cago de calor y se me pegotea toda la remera la piel, y se humedece todo, inclusive la mochila de mi espalda.
Qué se yo, fíjense que no soy de esos inconformistas.
Nunca me quejé del frío.
Los días anteriores habían caído piedras, y cuando mirabas luego de escuchar uno de esos truenos que no son fuertes, pero son largos, como si estuvieran presagiando algo espantoso te daba esa sensación de que el muy hijo de puta del cielo se estaba aguantando para caer entero, sobre nuestras cabezas, con soretes de punta y todas esas cosas que decimos que caen. No habían pasado cuarenta y cinco minutos del mediodía, pero se veía como si fueran las siete de la tarde.
Cuando empiezo a encaminar hacia mi casa, empiezan a caer las primeras gotas, débiles. Me decepciona el cielo, yo esperaba que cayeran tantas gotas y con tanta fuerza que terminaran por arrancar las baldozas del suelo. No era la primera vez que me decepcionaba, no era la primera vez que esperaba que se acabara el mundo con un diluvio y no pasaba nada. El muy maricón largaba gotitas de a poco, para hacerte dar más bronca. Guardé la revista que llevaba en la mano, no vaya a ser que me la arruine algo tan mediocre como ese rocío.
Cruzo la vía después de que pasara el tren. Con esa llovizna de mierda haciéndote de cortina parecía mucho más lejos. Cruzo la calle y paso por adelante de la puerta de la casa de un amigo de toda la vida, y veo que viene corriendo el perro que toda la vida mi amigo tuvo. Viene a ladrarme.
-Perro de mierrrrrda, hace trece años me conocés, y todavía me ladrás? Hijo de puta.
Ya estaba podrido, del barro, de la humedad, del calor, del repentino frío, del viento, de los autos, de las baldozas, del agua, del rocío puto ese, de las calles en bajada, de las calles en subida, de ver el piso hecho mierda por todos lados porque a la municipalidad se le ocurre que es mejor poner lindo el centro y romper todo y dar vuelta las baldozas que asfaltar esas calles en las que en un día de mierda como estos, húmedos y calurosos, te embarrás hasta las rodillas, y estaba pódrido del perro de mierda ese, también, que se me hacía el malo.
Después de todas esas cuadras, llego, llego, llego... y a tres metros de mi casa...
piso mierda.
Prefiero el frío, prefiero la humedad fría, por lo menos me abrigo sin dudarlo y al mismo tiempo me protejo de la lluvia. En estos días si voy como para no mojarme me cago de calor y se me pegotea toda la remera la piel, y se humedece todo, inclusive la mochila de mi espalda.
Qué se yo, fíjense que no soy de esos inconformistas.
Nunca me quejé del frío.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Torturas a conciencia
Las ortodoncias son cada vez más sorprendentes.
Bah, lo sorprendentes son los dentistas. A veces siento que están improvisando como cuando yo toco jazz. Me desespera.
Te sientan ahí en la silla, te reclinan, viene la ortodoncista líder a ver qué estuvo haciendo la mina con la que me derivó.
-Hola! A ver... abrí.
-Está mejor...
-Mmm.... sí, claro, mejor. A ver, mordé.
-Con este [nombre x de pieza dentaria] podríamos hacer stripping [o alguna otra definición técnica o palabra que fuera de contexto sonaría mal, pero en el contexto de la boca suena treinta veces peor].
-Sí, acá podemos poner triangulación de elásticas[te ponen unos elásticos enganchándote un diente de arriba con dos de abajo, en una preciosa forma de triángulo, que aunque me digan que es para mover alguna que otra pieza para un u otro lado, yo sé que es para que me calle un poco]. Abrí.
-Sí, pero nos va a mover este para acá y ese para allá, y queremos que este vaya para allá y ese para acá.
-Sí, puede ser. Vamos a probar. Mordé. Mirá qué grande que es ese [otra pieza dentaria que antes de los benditos aparatos mordía más o menos, pero ahora no sirve ni para un colgante porque me duele demasiado]!!!!
-Sí, es enorme. Abrí. Me parece que ese no lo vamos a poder ubicar bien.
-Mmm... sí, no sé. Hay que ubicar la línea media [así le llaman a la línea de los dos dientes del medio, que tiene que coordinar con la mitad de la nariz, la mitad de la pera, la mitad del entrecejo, la mitad del ombligo. El hueco que me dejaron entre los dientes del medio ahora tiene una ubicación excelente. Si hacemos la metáfora de la ubicación con un departamento, es como si tuviera un balcón con vista al mar, más o menos].
-Y hay que cambiar esto [acá hacen presión sobre la ortodoncia, es decir sobre los alambres que unen mis dientes, demostrando lo flojos que están estos, y que deben ser tensionados otra vez.]
-Sí, seguro. A ver, mordé. Acá voy a tener que limar[NO es un chiste].
-Sí. Abrí. Sí, sino no va a haber espacio[aclaro que para esta altura a mí ya me sacaron CUATRO dientes de la boca para hacer espacio, cuatro dientes SANOS solo por una cuestión estética].
La charla se completa con un par de palabras de optimismo.
Optimismo, cuando los profesionales dentarios dicen "no sé", "vamos a probar", y esas demás frases de incertidumbre.
Saben qué me hace sentir? Siento que son una pareja de novios que están buscando su primera casa para irse a vivir juntos y están diciendo dónde pueden poner tal o cuál mueble. "Mirá, mi amor, acá podríamos poner el aparador, allá el mueble de la tele y ahí en la esquina el premolar".
No quiero un solo comentario al estilo de "para qué te los pusiste?", porque no fue voluntad propia, me los pusieron por decisión de mis viejos, a pesar de que les pedí que no.
Por mí iría por la vida con los dientes torcidos y funcionando, y sin dolor alguno.
Si alguna vez llego a tener mucha, pero mucha, pero mucha guita, como para no tener que trabajar, voy a estudiar odontología, así me divierto un poco cobrando venganza con los nietos de mis ortodoncistas.
Manga de insufribles. Eso son ustedes. Doctorados insufribles.
Bah, lo sorprendentes son los dentistas. A veces siento que están improvisando como cuando yo toco jazz. Me desespera.
Te sientan ahí en la silla, te reclinan, viene la ortodoncista líder a ver qué estuvo haciendo la mina con la que me derivó.
-Hola! A ver... abrí.
-Está mejor...
-Mmm.... sí, claro, mejor. A ver, mordé.
-Con este [nombre x de pieza dentaria] podríamos hacer stripping [o alguna otra definición técnica o palabra que fuera de contexto sonaría mal, pero en el contexto de la boca suena treinta veces peor].
-Sí, acá podemos poner triangulación de elásticas[te ponen unos elásticos enganchándote un diente de arriba con dos de abajo, en una preciosa forma de triángulo, que aunque me digan que es para mover alguna que otra pieza para un u otro lado, yo sé que es para que me calle un poco]. Abrí.
-Sí, pero nos va a mover este para acá y ese para allá, y queremos que este vaya para allá y ese para acá.
-Sí, puede ser. Vamos a probar. Mordé. Mirá qué grande que es ese [otra pieza dentaria que antes de los benditos aparatos mordía más o menos, pero ahora no sirve ni para un colgante porque me duele demasiado]!!!!
-Sí, es enorme. Abrí. Me parece que ese no lo vamos a poder ubicar bien.
-Mmm... sí, no sé. Hay que ubicar la línea media [así le llaman a la línea de los dos dientes del medio, que tiene que coordinar con la mitad de la nariz, la mitad de la pera, la mitad del entrecejo, la mitad del ombligo. El hueco que me dejaron entre los dientes del medio ahora tiene una ubicación excelente. Si hacemos la metáfora de la ubicación con un departamento, es como si tuviera un balcón con vista al mar, más o menos].
-Y hay que cambiar esto [acá hacen presión sobre la ortodoncia, es decir sobre los alambres que unen mis dientes, demostrando lo flojos que están estos, y que deben ser tensionados otra vez.]
-Sí, seguro. A ver, mordé. Acá voy a tener que limar[NO es un chiste].
-Sí. Abrí. Sí, sino no va a haber espacio[aclaro que para esta altura a mí ya me sacaron CUATRO dientes de la boca para hacer espacio, cuatro dientes SANOS solo por una cuestión estética].
La charla se completa con un par de palabras de optimismo.
Optimismo, cuando los profesionales dentarios dicen "no sé", "vamos a probar", y esas demás frases de incertidumbre.
Saben qué me hace sentir? Siento que son una pareja de novios que están buscando su primera casa para irse a vivir juntos y están diciendo dónde pueden poner tal o cuál mueble. "Mirá, mi amor, acá podríamos poner el aparador, allá el mueble de la tele y ahí en la esquina el premolar".
No quiero un solo comentario al estilo de "para qué te los pusiste?", porque no fue voluntad propia, me los pusieron por decisión de mis viejos, a pesar de que les pedí que no.
Por mí iría por la vida con los dientes torcidos y funcionando, y sin dolor alguno.
Si alguna vez llego a tener mucha, pero mucha, pero mucha guita, como para no tener que trabajar, voy a estudiar odontología, así me divierto un poco cobrando venganza con los nietos de mis ortodoncistas.
Manga de insufribles. Eso son ustedes. Doctorados insufribles.
domingo, 2 de septiembre de 2007
El mejor deporte del mundo
El otro día, haciendo zapping, me encuentro en un canal de algunos de los cinco canales que mi antena me permite ver, que la cantidad de gente que practica patinaje sobre hielo aumentó en el último mes, más o menos.
De más está decir que odio a Tinelli.
No, no está de más. Tinelli, andate a la re concha de tu madre. Si Tinelli hiciera lo que dijo Barrionuevo de los políticos ("dejar de robar por dos o tres años", supongo que también se debe haber incluido a él en la recomendación) no sé si el país estaría mejor económicamente, pero seguramente sí culturalmente.
Bueno, siguiendo con lo del patinaje, van y le hacen unas preguntas a la entrenadora (o coach, como todos les dicen ahora, Tinelli y la put... bueno ya). Claro, entre las preguntas está el clásico "por qué?". ¿Por qué ir a patinar, y no ir a jugar al fútbol, nadar, quedarse en casa tocando la guitarra o viendo la tele?
Siempre, todos los entrenadores, o amantes de un determinado deporte, o de una determinada actividad, te van a responder LO MISMO:
"Porque vos podés tener todos los problemas del mundo, pero entrás a patinar y te olvidás de todo".
Todos sabemos que eso es por la simple razón de que estás demasiado concentrado en lo que estás haciendo, por miedo a morir en el intento. Si estás patinando, no vas a pensar en otra cosa, porque cuanto te distraés te comés la pista de hielo.
En la natación, te cagás ahogando, está clarísimo. Claro que esta excusa solo sirve para gente que está recién comenzando con esto. Después de nadar diez años, cuando hacés los movimientos automáticamente, la ventaja que tiene es que podés nadar y pensar en cualquier otra cosa al mismo tiempo.
Bueno, a veces es desventaja.
De más está decir que odio a Tinelli.
No, no está de más. Tinelli, andate a la re concha de tu madre. Si Tinelli hiciera lo que dijo Barrionuevo de los políticos ("dejar de robar por dos o tres años", supongo que también se debe haber incluido a él en la recomendación) no sé si el país estaría mejor económicamente, pero seguramente sí culturalmente.
Bueno, siguiendo con lo del patinaje, van y le hacen unas preguntas a la entrenadora (o coach, como todos les dicen ahora, Tinelli y la put... bueno ya). Claro, entre las preguntas está el clásico "por qué?". ¿Por qué ir a patinar, y no ir a jugar al fútbol, nadar, quedarse en casa tocando la guitarra o viendo la tele?
Siempre, todos los entrenadores, o amantes de un determinado deporte, o de una determinada actividad, te van a responder LO MISMO:
"Porque vos podés tener todos los problemas del mundo, pero entrás a patinar y te olvidás de todo".
Todos sabemos que eso es por la simple razón de que estás demasiado concentrado en lo que estás haciendo, por miedo a morir en el intento. Si estás patinando, no vas a pensar en otra cosa, porque cuanto te distraés te comés la pista de hielo.
En la natación, te cagás ahogando, está clarísimo. Claro que esta excusa solo sirve para gente que está recién comenzando con esto. Después de nadar diez años, cuando hacés los movimientos automáticamente, la ventaja que tiene es que podés nadar y pensar en cualquier otra cosa al mismo tiempo.
Bueno, a veces es desventaja.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Lo importante es que este día no fui a clases
El martes de la semana pasada fui a competir a los torneos bonaerenses de natación, en la clasificación regional. El partido de Berazategui, del cual yo era el representante en los 50 metros pecho, competía contra Berisso, Ensenada, Quilmes, La Plata y Florencio Varela.
Comenzamos juntándonos a las seis y media de la mañana en el gimnasio municipal del partido. Bueno, por lo menos yo llegué a esa hora, que fue la que mi entrenador me dijo en los seis mensajes (aproximadamente) que me dejó en el contestador. En esta última época (los últimos... dos años) no estuve nadando con mucha dedicación. Cuando llegué vi a las personas, de las cuales no reconocía a ninguna. Entonces me llaman amigos nadadores entre los que se encuentran Guido y Diego, que me remarcaron lo perdido que estaba. Luego empezamos a recordar... o a olvidar viejos momentos:
-Jose, no puede ser que no te acuerdes!!!
-Qué querés, Guido? Por eso empecé a guardar las conversaciones de messenger! La gente me decía que me decía cosas que yo no me acordaba!
-Uh, Jose, sos boludo, eh! Tenés memoria a corto plazo...
-Sí, qué se yo...
-Viste Memento?
-No... y si la vi no me acuerdo...
Después, Mauricio, que fue compañero nuestro de natación y uno de los más jodones del grupo, pero que ahora colabora con el entrenador, intentó poner autoridad entre los más jóvenes. Intentó, porque los pendejos lo pasaban por arriba como a alambrado caído.
-Mauricio! Tenés menos autoridad que el presidente de Irak!
Mauricio se acerca balbuceando alguna puteada.
-Bueno, muchachos, ahora yo los cago a pedos y ustedes dicen que sí, ok?
Después de más de una hora de espera, emprendimos el viaje a Berisso, cede del torneo. En el viaje, además de putear a la camioneta de Quilmes al grito de "vos sos de la B", a uno de nuestros compañeros se le rompió una ventanilla en la mano. Lo cómico fue que no hizo nada más que correr el vidrio para que estallara y se quedara con la manijita en la mano y con una astilla en el brazo. Nada grave.
Todo muy lindo: fuimos, nos cambiamos, calentamos, estiramos, ablandamos, esperamos por el comienzo de la competencia.
Nadaron compañeros míos, algunos clasificaron, otros no tuvieron esa suerte. Yo clasifiqué, básicamente porque no competía contra nadie, porque si es por dedicación y esfuerzo seguramente debería haber clasificado otro de otro partido, pero bueno, mala suerte.
Terminada la competencia, fuimos a cambiarnos. Todos me pidieron por favor que no me bañe, porque tardo mucho y esto retrasaría el viaje de vuelta a Berazategui. Accedí, en un heróico acto de pelotudez, porque cuando salimos del vestuario todos con olor a cloro en la piel y el pelo enredado, nos enteramos que debíamos esperar tres horas para que el bondi nos lleve a Berazategui de vuelta. Mientras tanto, eran las doce del medio día, y, después de la jornada deportiva a la mañana, teníamos hambre. Tanta, que algunos no pensaban en otra cosa.
-Diego-dice un compañero-, tenés plata para comprar?
-Qué cosa?
-Pasta base, pedazo de boludo, qué vamos a comprar? Comida!!! CO- MI- DA!!!
Bueno, la cuestión es que después de que algunos compraramos galletitas en almacenes, otros sacaron de sus tuppers empanadas y sanguches, y otros se morfaron bombones helados, el hambre aflojó un poco y el colectivo, de una vez por todas, llegó como a las cuatro. Eso sí: todavía le faltaba la ventanilla, por lo que el viaje de vuelta a los pagos de Berazategui fue algo frío, yendo a toda velocidad por la autopista. En fin, llegamos y pedimos el certificado de "estuve compitiendo en los bonaerenses por eso zafé del colegio". Me encontré con una compañera del colegio, que vio a mi amigo Guido y me dijo que le quiere clavar las garras. Guido no clasificó para los bonaerenses pero aprobó la "rigurosa" prueba de mi compañera.
Y eso es todo lo que me acuerdo de ese día, si quieren algún detalle más preguntenle a Guido, que parece que además vio Memento, a lo mejor él tembién les puede comentar la película.
Comenzamos juntándonos a las seis y media de la mañana en el gimnasio municipal del partido. Bueno, por lo menos yo llegué a esa hora, que fue la que mi entrenador me dijo en los seis mensajes (aproximadamente) que me dejó en el contestador. En esta última época (los últimos... dos años) no estuve nadando con mucha dedicación. Cuando llegué vi a las personas, de las cuales no reconocía a ninguna. Entonces me llaman amigos nadadores entre los que se encuentran Guido y Diego, que me remarcaron lo perdido que estaba. Luego empezamos a recordar... o a olvidar viejos momentos:
-Jose, no puede ser que no te acuerdes!!!
-Qué querés, Guido? Por eso empecé a guardar las conversaciones de messenger! La gente me decía que me decía cosas que yo no me acordaba!
-Uh, Jose, sos boludo, eh! Tenés memoria a corto plazo...
-Sí, qué se yo...
-Viste Memento?
-No... y si la vi no me acuerdo...
Después, Mauricio, que fue compañero nuestro de natación y uno de los más jodones del grupo, pero que ahora colabora con el entrenador, intentó poner autoridad entre los más jóvenes. Intentó, porque los pendejos lo pasaban por arriba como a alambrado caído.
-Mauricio! Tenés menos autoridad que el presidente de Irak!
Mauricio se acerca balbuceando alguna puteada.
-Bueno, muchachos, ahora yo los cago a pedos y ustedes dicen que sí, ok?
Después de más de una hora de espera, emprendimos el viaje a Berisso, cede del torneo. En el viaje, además de putear a la camioneta de Quilmes al grito de "vos sos de la B", a uno de nuestros compañeros se le rompió una ventanilla en la mano. Lo cómico fue que no hizo nada más que correr el vidrio para que estallara y se quedara con la manijita en la mano y con una astilla en el brazo. Nada grave.
Todo muy lindo: fuimos, nos cambiamos, calentamos, estiramos, ablandamos, esperamos por el comienzo de la competencia.
Nadaron compañeros míos, algunos clasificaron, otros no tuvieron esa suerte. Yo clasifiqué, básicamente porque no competía contra nadie, porque si es por dedicación y esfuerzo seguramente debería haber clasificado otro de otro partido, pero bueno, mala suerte.
Terminada la competencia, fuimos a cambiarnos. Todos me pidieron por favor que no me bañe, porque tardo mucho y esto retrasaría el viaje de vuelta a Berazategui. Accedí, en un heróico acto de pelotudez, porque cuando salimos del vestuario todos con olor a cloro en la piel y el pelo enredado, nos enteramos que debíamos esperar tres horas para que el bondi nos lleve a Berazategui de vuelta. Mientras tanto, eran las doce del medio día, y, después de la jornada deportiva a la mañana, teníamos hambre. Tanta, que algunos no pensaban en otra cosa.
-Diego-dice un compañero-, tenés plata para comprar?
-Qué cosa?
-Pasta base, pedazo de boludo, qué vamos a comprar? Comida!!! CO- MI- DA!!!
Bueno, la cuestión es que después de que algunos compraramos galletitas en almacenes, otros sacaron de sus tuppers empanadas y sanguches, y otros se morfaron bombones helados, el hambre aflojó un poco y el colectivo, de una vez por todas, llegó como a las cuatro. Eso sí: todavía le faltaba la ventanilla, por lo que el viaje de vuelta a los pagos de Berazategui fue algo frío, yendo a toda velocidad por la autopista. En fin, llegamos y pedimos el certificado de "estuve compitiendo en los bonaerenses por eso zafé del colegio". Me encontré con una compañera del colegio, que vio a mi amigo Guido y me dijo que le quiere clavar las garras. Guido no clasificó para los bonaerenses pero aprobó la "rigurosa" prueba de mi compañera.
Y eso es todo lo que me acuerdo de ese día, si quieren algún detalle más preguntenle a Guido, que parece que además vio Memento, a lo mejor él tembién les puede comentar la película.
martes, 28 de agosto de 2007
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